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martes, 5 de mayo de 2015

El personaje de la semana: JOHN CARTER DE MARTE

Imagen del legendario Frank Frazetta
¿Alguna vez has soñando con teletransportarte accidentalmente a un planeta alienígena lleno de espadachines, monstruos tremendos y princesas supermodelos semidesnudas, y encima tener una fuerza sobrehumana en ese planeta? ¡Bienvenido a la biografía resumida de John Carter, Señor de la Guerra de Marte!
El personaje de hoy, a diferencia de los anteriores, no es originario del comic (aunque también tiene una fuerte presencia en el medio), sino de la literatura. Creado por Edgar Rice Burroughs, el cual más adelante se convertiría en el autor de Tarzan, sus aventuras comienzan en “Una Princesa de Marte”, escrita en 1917. Supuestamente un documento autobiográfico recopilado por su sobrino (Burroughs), John Carter nos cuenta que es un veterano de la Guerra Civil Estadounidense, un caballero, espadachín y buscador de oro que, de manera imprevista mientras exploraba una mina, aparece en la superficie del planeta Marte (llamado Barsoom por sus nativos). ¿Cómo sabe que es el Planeta Rojo? Pues no tengo ni idea, pero lo sabe perfectamente.
Sus aventuras se hacen más y más impresionantes a partir de ahí. Conoce a los gigantescos, violentos y geniales Hombres Verdes, haciéndose amigo de uno llamado Tars Tarkas, y obteniendo por mascota un enorme perro alienígena llamado Woola. Además, empieza a aprender a comunicarse telepáticamente, como el resto de marcianos, y descubre que, gracias a la reducida gravedad de Marte, sus músculos terráqueos son inmensamente más poderosos, permitiéndole dar brincos sobrehumanos y matar alienígenas de cuatro metros de altura de un puñetazo en la cara. Y también se enamora de Dejah Thoris, princesa de la ciudad-estado de Helium. Ella es una Marciana Roja (con la piel de color cobrizo, desnuda y cubierta de joyas), y una belleza de primera. Sus aventuras durante las tres primeras novelas lo llevan por todas partes, rescatando constantemente a la princesa (con la que luego se casa), peleándose contra docenas de civilizaciones, explorando el planeta moribundo, enzarzándose en duelos y peleas de gladiadores, descubriendo civilizaciones ocultas y tecnologías extrañas, haciendo amigos y enemigos y liderando ejércitos. Y si, dándole un hijo a la espectacular Dejah Thoris.
Burroughs, al escribir “Una Princesa de Marte”, se las apañó para inventar, simultáneamente, tanto a los superhéroes como el llamado Romance Espacial (que luego se desarrollaría hasta convertirse en Ópera Espacial). El primer caso es el proceso opuesto de la historia de Superman: un hombre viaja de la Tierra a otro planeta donde, gracias a la interacción de su fisonomía con el entorno alienígena, obtiene habilidades extraordinarias que usa para poner las cosas en su sitio y ser un héroe. Si investigas un poco, descubrirás que muchos héroes espaciales durante los años 30 y 40 seguían preceptos muy similares. En el segundo caso, digamos que sin John Carter no tendríamos a Flash Gordon ni a Buck Rogers…y por tanto no tendríamos a Luke Skywalker ni al Capitán Kirk, ni a Ripley ni por supuesto a Jake Sully y a los Na'vi. No exagero. Y sin Dejah Thoris no tendríamos a la Princesa Leia en bikini dorado. Solo digo.
Los Marcianos Verdes son los aliens mas molones de la historia de la literatura.
El tono de las tres novelas originales (Una Princesa de Marte, Los Dioses de Marte y El Señor de la Guerra de Marte) es bombástico y grandilocuente, pero nunca aburrido ni cargante. Acaso un pelín pretencioso, Burroughs, fingiendo ser John Carter, nunca usará una palabra pequeña cuando pueda emplear una grande y rimbombante. Esto hace que, sin duda, la lectura de estas novelas sea aun más entretenida y fascinante, leer un estilo de escritura a la vez familiar y distante. De las tres, la mejor es sin duda la primera, pues las dos siguientes son un poco repetitivas con el tema de “rescatar a la damisela en apuros”, pero siguen siendo lectura recomendada. Hay unas cuantas novelas más ambientadas en Barsoom, algunas de las cuales siguen las aventuras de John Carter, otras de su hijo Carthoris, de la hermosa Thuvia o de otros aventureros terrícolas, pero de ellas no sé nada. También hay una película de Disney titulada simplemente “John Carter”, de 2012, que fue un desastre en crítica y taquilla. No sé, yo pienso que estaba bien.

Naturalmente, mucho se puede decir en contra de las novelas de Barsoom, principalmente de su actitud visiblemente imperialista: se trata de un hombre blanco americano que va a un lugar nuevo y exótico al que conquistar por la fuerza (por su asombrosa fuerza, muy superior a la de los locales) . No solo eso, sino que demuestra ser más hábil y mejor que los nativos en su propio territorio. Y se acaba casando y teniendo un hijo con una nativa. Y acaba siendo él quien une a los dispares pueblos de Marte bajo su único mandato (porque no lo iban a hacer por si mismos)…visto así, es bastante, digo muy, colonialista. También están los temas de las relaciones entre razas y entre sexos, y el de la esclavitud, tratados de un modo que hoy en día podría considerarse poco menos que políticamente incorrecto.

Pero estas críticas no alteran los hechos: la trilogía original de Barsoom (Una Princesa de Marte, Los Dioses de Marte y El Señor de la Guerra de Marte) es un hito literario, no tanto por su calidad y complejidad temática y estilística, sino por la influencia que ha ejercido, desde el día de su publicación, en la ficción popular. 


Y ahora miradles a los ojos y decidme que no son igualitas. He dicho los ojos.

Dejah Thoris 0001


lunes, 20 de abril de 2015

El Personaje de la Semana: HELLBOY


Este héroe es un demonio. ¿He dicho suficiente? ¡Por supuesto que no! Creado por el inigualable Mike 
Mignola en 1993 (con colaboración de John Byrne), Hellboy ha poblado el mundo del comic y del cine como pocos otros personajes. Hellboy, el Grandullón Rojo, personaje insignia de la editorial Dark Horse Entertainment, es un hosco pero entrañable investigador de lo sobrenatural, nacido demonio, que se dedica a cazar fantasmas, vampiros, hadas, monstruosidades lovecraftianas, hipertecnología nazi, alienígenas, gorilas ciborg, hechiceros malvados y dioses olvidados.
Durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, unos ocultistas nazis liderados por el brujo Grigori Rasputín (sí, ese Rasputín) invocan un demonio para usarlo como llave para despertar al Dragón, el Ogdru-Jahad, y así causar el fin de los tiempos. Pero el ritual sale mal, y los aliados consiguen rescatar a este bebé demonio. Este es criado por un buen hombre, el Profesor Trevor Bruttenholm, y crece en el héroe que hoy conocemos: un tipo enorme, absolutamente rojo, con cola, pezuñas, dos cuernos cortados (para no destacar tanto, como si eso fuese posible) y un gigantesco puno de piedra en lugar de mano derecha. Trabaja para la AIDP (Agencia de Investigación y Defensa de los Paranormal) como agente de campo, gracias a su astucia, coraje, habilidad y, especialmente, su capacidad de resistir todos los tortazos que le meten. Y por su capacidad para devolverlos.
Hellboy nunca reacciona empavorecido ante presencias que te harían llorar en una esquina. Se limita a encender su cigarro y charlar con el monstruo. A veces hasta hace chistes. Si este no atiende a razones y deja de comer personas, lo más probable es que Hellboy le meta un tiro o lo aporree con el puño de piedra. Si le sale mal la cosa, suele gritar “Mie…”, pero, no suele acabar la frase. También le gusta beber cerveza con unos amigos suyos luchadores Mejicanos y comer tortitas. Además, es católico. Sus amigos y compañeros incluyen a Liz Sherman, piroquinética, Roger el Homúnculo, al fantasma del héroe de pulp Bogavante Johnson, la Profesora Kate Corrigan, el fantasma Johan Krauss y a Abe Sapien, un hombre-pez que fue hallado el día que dispararon a Lincoln (de ahí lo de “Abe”). En 1952 se le concedió el estatus de Humano Honorario, y a la gente no parece importarle mucho su extraña apariencia (excepto en las películas, que emplean ese tema).
A lo largo de su carrera ha realizado algunas proezas bastante espectaculares, como enfrentarse a un homúnculo del tamaño de un Kaiju, volarle la cabeza a la Baba Yaga, matar al vampiro Giurescu, (más poderoso que el propio Drácula), mandar al Dragón del Armagedón que se fuera a tomar por el **** y, sobre todo, pegarle un puñetazo en la cara a la propia diosa Hécate. También se ha enfrentado a numerosos hechiceros y demonios que han intentado atarlo (usando su Nombre Verdadero, Anung-un-Rama) para que Hellboy desatase el Apocalipsis, pero nuestro héroe siempre ha rechazado su destino, clamando que es su vida y que nadie gobierna sobre él.
¡Acaba de pegarle un puñetazo en la cara a la diosa de la oscuridad de los tiempos antiguos!
En este momento, Hellboy está muerto y en el Infierno (tristemente, donde pertenece, ya que no deja de ser un demonio) después de haber dejado el AIDP y haber vagado por la Tierra. Está descubriendo su destino, mientras que el AIDP está sufriendo crisis tras crisis sin su agente estrella. Se sabe que Hellboy va a volver, y que va a tener un final especifico, pero este es desconocido.
El mundo de Hellboy, además, está expandido a historias sobre el AIDP, Bogavante Johnson y el Increible Cabeza de Tornillo, entre otros títulos, además de, en este momento historias de retrospectiva. Todos los comics de este personaje han sido escritos por el propio Mignola, pero muchos los ha dibujado el maestro Richard Corben, entre otros.
Nótese la insuperable caracterización de Ron Perlman y del equipo de maquillaje.
Para ser un superhéroe que ni es de DC ni es de Marvel, Hellboy ha tenido una cobertura mediática excepcional. Sus adaptaciones incluyen dos videojuegos al parecer pésimos y tanto dos películas dirigidas por Guillermo Del Toro (“Hellboy” y “Hellboy II: El Ejército Dorado”, interpretado por Ron Perlman) como dos películas animadas de excelente calidad (“Hellboy: La Espada de las Tormentas” y “Hellboy: Sangre y Hierro”). Las cuatro las recomiendo encarecidamente, pese a que las dos de Del Toro se tomen algunas libertades con la adaptación. 

lunes, 13 de abril de 2015

El Personaje de la Semana: EL JUEZ DREDD

¡Él es la Ley, y más te vale creértelo! Esta semana os presento al Juez Dredd, el indiscutible rey de los tebeos británicos, el imparable policía del siniestro y distópico futuro de Mega-City 1. Personaje insignia de la revista 2000 AD (en su momento en los 70 un experimento mediático, hoy en día una autentica fuerza en el Reino Unido), el Juez Dredd apareció en el número 2 del semanal, en 1977, y ha tenido una trayectoria que muchos superhéroes envidiarían. Creado por John Wagner y Carlos Ezquerra, este personaje ha envejecido en tiempo real junto con su mundo, ha protagonizado dos películas (una pésima y otra infinitamente superior), y ha compartido viñeta con monstruos como el Depredador y héroes como Batman. Y lo que es más importante, sus historias, cargadas tanto de acción y violencia como de sátira, son sinónimas hoy en día de lo que es el Thatcherismo, el Estado Policial y el Autoritarismo incontrolado del Estado, la Libertad de Expresión y la Censura.
Lo primero de todo es explicar que el Juez Dredd no es un superhéroe, aunque algunos elementos lo aproximen al género. Realmente es un poli: un poli duro que hace que Harry el Sucio parezca un bebé recién nacido. En el futuro del 2099 (eso era en 1977; hoy es el 2137), el mundo es un desierto atómico excepto por las Mega-Ciudades, complejos urbanos que ocupan zonas tan masivas como países enteros. En el caso que nos ocupa, Mega-Ciudad 1 ocupa por completo la Costa Este de los Estados Unidos (con 800 Millones de habitantes humanos registrados). Estas ciudades, asoladas por el crimen, el hacinamiento, la pobreza, el desempleo y la mutación, son estados policiales gobernados por los Jueces, agentes de la Ley con el poder de Juez, Jurado y Ejecutor, todo en uno. Y el más duro de todos es Dredd.
Dredd es un guerrero sin par. Aun sin su equipamiento, sería capaz de meterles una paliza a doce hombres armados hasta los dientes. Pero no está ni mucho menos desarmado. El equipo estándar de los Jueces incluye una porra, la motocicleta Lawmaster (con piloto automático, coraza anti-balas y varios cañones) y, sobre todo, la pistola Lawgiver (Legisladora), un arma futurista con comando de voz y seis tipos de munición diferente según la situación lo requiera.
El Juez Dredd es la severidad en persona. Él es la personificación de la Ley (Él es la Ley), por lo que nunca aplica piedad ni misericordia a los criminales que caza, ni considera atenuantes a sus fechorías. Todos los crímenes son pertinentes para él. Ahora puede estar buscando un genocida que está a punto de destruir toda Mega-Ciudad 1, pero cinco minutos después de aplicar sentencia puede estar multando a una ancianita por saltarse un semáforo en rojo o arrestando con seis meses de prisión a unos gamberros por patear un robot. La Ley se aplica. Siempre. 
Dredd se convirtió en el que conocemos hoy en día en los años 80, durante la época de Margaret Thatcher. Un cómic fuertemente antisistema y punk como lo es Juez Dredd y buena parte de 2000 AD durante esa época tenía mucho que decir, y llegó a su mayor gloria durante la saga de Democracia y, en especial, en la novela gráfica “América”. Lectura recomendada, en serio.
¿Es un fascista? Sí. ¿Es un héroe? Curiosamente, sí. Esta ambigüedad es lo que lo hace tan único. Tan pronto salva la ciudad entera de su destrucción como maltrata con su porra a un sintecho por infringir la Ley.
Ese es otro de los aspectos que separan a Dredd de los Superhéroes. No hay nadie debajo del uniforme. No hay un Clark Kent. Joe Dredd no tiene vida privada, el solo es Juez. Veintitrés horas cada día de su vida las dedica a cazar y castigar el crimen. La otra hora la ocupa en comer, papeleo, aseo y cinco minutos de crio-sueño artificial. Por lo tanto, no hay nadie debajo del casco. Y esto es importante. Nunca veréis la cara que tiene. Aun cuando se quita el casco, los guionistas y dibujantes siempre buscarán maneras de taparle la cara, ya sean vendas, elementos del escenario o carteles de “Censurado”. No tiene aventuras amorosas, ni puede ser sobornado ni chantajeado.
Durante los casi cuarenta años que lleva el Juez Dredd patrullando las calles de Mega-Ciudad 1, le hemos visto envejecer, cambiar algunos aspectos de su actitud (como su posición con respecto a los mutantes), ganarse algunos aliados y, sobre todo, enemigos. Hemos visto cómo la ciudad ha ido mermando, con su población original de 800 millones de habitantes pasando a la mitad durante la Guerra del Apocalipsis, y más todavía durante los Días del Caos. A diferencia de los superhéroes, el mundo de Dredd no es relanzando (como DC con El Nuevo 52 o Marvel con el Universo Ultimates), sino que va todo de corrido (y, hasta ahora, ininterrumpido).
Los personajes secundarios que ayudan a nuestro anti-héroe en sus peripecias son sobre todo Jueces de Mega-Ciudad 1, como Giant, Hershey y Anderson, la cual tiene poderes psíquicos. Sus enemigos, en cambio van desde punkis callejeros hasta alienígenas abductores, pasando por dinosaurios clonados, agentes secretos de mega-ciudades enemigas, comunidades de vecinos en guerra, mutantes de toda clase, ciborgs homicidas, robots rebeldes, sociedades de mórbidamente obesos y Jueces enloquecidos y dictatoriales. Pero hasta ahora, ningún enemigo ha demostrado ser peor y más temible que el Juez Muerte y los Jueces Oscuros. Jueces procedentes de una dimensión paralela, estos no-muertos sobrenaturales exterminaron toda vida en su mundo porque, según lo veían ellos, solo los vivos cometen crímenes, de modo que toda vida es un crimen y su sentencia es LA MUERTE. Muerte, Miedo, Mortis y Fuego, a modo de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, son una amenaza constante y monstruosa para Mega-Ciudad, pues desean repetir sus actos en esta dimensión.


No obstante, Dredd es también antagonista en sus propias historias. Lo mismo que Spawn y Batman, algunas de sus mejores piezas (como la novela gráfica América, que ya mencionamos) no nos trae al Juez Dredd salvando la ciudad de la destrucción, sino imponiendo la Ley y el miedo a los ciudadanos, tanto a los apáticos como a los que desean el regreso de la Democracia.
La verdadera lección de las historias de Dredd es que el poder ilimitado solo trae la dictadura y que la apatía con respecto a la Democracia solo puede dar paso a la perdida de la libertad. Y tampoco nos olvidemos de la otra parte importante de Dredd: ¡lo divertido que es verle liarse a tortas con criminales!
omo a los que desean el regreso de la Democracia.
El Juez Dredd ha tenido hasta la fecha dos películas: una de 1995, protagonizada por Silvester Stallone, una de las peores películas rodadas esa década (donde, entre otras cosas, el Juez Dredd se quitaba el casco a los quince minutos de empezar la película); y otra de 2012, protagonizada por Karl Urban, una excelente película de acción futurista y claustrofóbica y una verdadera fábrica de memes. Esta segunda, pese a lo genial y violenta que es, y pese al seguimiento que tiene hoy, fue un fracaso en las salas de cine. Proyectos para secuelas de esta última han quedado en suspensión de manera indefinida, para desesperación de los fans. Creedme, pocas películas han generado más exigencias de espectadores. La gente que pide una secuela a Dredd se cuenta por millones (no exagero). Y mientras Hollywood está haciendo “Fast and Furious 7”, Dredd, el mayor agente de la ley de la historia de la ficción, esta esperando…

lunes, 6 de abril de 2015

El Personaje de la Semana: MIYAMOTO USAGI (USAGI YOJIMBO)


¿No es una monada? ¡Un conejo vestido como un samurái! Pero no dejes que sus orejas largas te engañen: Miyamoto Usagi es el espadachín más feroz y eficaz que hayas visto jamás. Creado por Stan Sakai a mediados de los años 80, es el héroe del comic “Usagi Yojimbo”, que significa en Japonés “Conejo Guardaespaldas”, una reinvención de la leyenda del histórico samurái Miyamoto Musashi.
Nuestro héroe, Usagi, es un ronin, es decir, un samurái cuyo señor ha muerto. Es un conejo antropomórfico que vive en un Japón feudal del siglo XVII poblado por animales antropomórficos (hasta ahora me he topado con perros, gatos, serpientes, monos, zorros, rinocerontes, pandas, murciélagos y cerdos). Además, hay unos extraños pero adorables lagartos llamados Tokagé, que son un poco como perros. Pero, a diferencia de las aventuras de Mickey Mouse y de Bugs Bunny, Usagi se enzarza en letales duelos contra bandidos, asesinos, mercenarios, villanos, femme fatales, samuráis, ronins y toda suerte de guerreros. Son las aventuras de un llanero solitario, de un ronin errante, del clásico benefactor de los oprimidos que aparece de la nada para salvar a un poblado de los abusos de los malvados.
Usagi es la clase de héroe que los héroes deberían ser. Sonríe cuando esta con amigos, se muestra hostil ante sus enemigos. Nunca duda en defender al débil, pero no saca su espada si no debe. Sabe confiar en su astucia y su diplomacia tanto como en las armas. Es bueno con los que no puede defenderse, no se aprovecha de las jóvenes enamoradizas…podría seguir enlistando sus virtudes, pero creo que captáis la idea. Y lo mejor de todo, es que eso no hace que Usagi sea menos humano (ejem, conejo).
Además, y pese a la caracterización de los animales como personas, la ambientación es al parecer muy meticulosamente fiel y exacta al lugar y la época que representa. El vestuario, las armas, los edificios, los modos de vida, tradiciones, supersticiones, herramientas…son excelentes facsímiles de lo que sucedía por aquel entonces, lo que ha granjeado al comic numerosos premios por su valor educativo.
Todo esto ni impide que las historias de Usagi cuenten con elementos fantásticos y/o mitológicos. Usagi se ha topado con un Gozilla recién nacido, con demonios y fantasmas, y ha hecho cameo con Groo el Bárbaro y con las Tortugas Ninja (gracias a la magia de cómic de los ¡VIAJES INTERDIMENSIONALES!), e incluso ha aparecido varias veces en diferentes series de TMNT. Es una de las ventajas del comic independiente: el autor puede decidir con quién hacer crossovers, si se lleva bien con los otros autores.
Y esa es otra ventaja del comic independiente, que se ve claramente en “Usagi Yojimbo”: como solo Stan Sakai ha escrito y dibujado historias sobre el ronin de orejas largas, la calidad del comic es homogénea. A diferencia de otros héroes mainstream como Superman, Linterna Verde o Iron Man, puedes coger de la estantería un número de “Usagi Yojimbo” sabiendo 1) que será más o menos igual de bueno que cualquier otro que cojas y 2) que no necesitas saber que ha pasado en números anteriores para enterarte de lo que sucede.
Usagi también es protagonista de su propio videojuego, y sus descendientes participan en el comic del lejano futuro titulado "Space Usagi" (del que confieso no saber nada).

“Usagi Yojimbo” es uno de los mejores comics que he leído nunca, una lectura que recomiendo a todos. Y ni siquiera he mencionado el estilo de dibujo del señor Sakai, claro, pulcro y sin pretensiones, y tan dinámico como una película de acción. Dicho en breve, un comic sencillamente excelente, con un héroe tan admirable como entrañable. 

lunes, 30 de marzo de 2015

El Personaje de la Semana: BOOSTER GOLD

EL PERSONAJE DE LA SEMANA
Os presento a…
¡BOOSTER GOLD, el mayor héroe que el mundo jamás conocerá!

Este superhéroe de DC Entertainment (la compañía que tiene a Superman, Batman y Wonder Woman, entre otros), creado por Dan Jurgens en 1986, Booster Gold es Michael John Carter, un futbolista del Siglo XXV que cae en desgracia por apostar en sus propios partidos. Roba de un museo de historia unas piezas de equipo futuristas que le otorgan poderes (vuelo, campos de fuerza, rayos de energía, esa clase de cosas), un robot llamado Skeets y una máquina del tiempo para viajar a nuestra época y así convertirse en un superhéroe y, sobre todo, obtener publicidad, fama y fortuna.
Este personaje, aunque poco conocido por el público general, es especialmente querido por la comunidad lectora de tebeos superheróicos por el crecimiento personal que ha tenido a lo largo de los años. En sus primeros años, es un adorable imbécil, un irresponsable aunque encantador buscador de gloria. Pese a todo, su obsesión con el marketing no le impedían hacer lo correcto, pues su corazón seguía siendo de oro (juego de palabras intencionado). Luego, cuando se unió a la Liga de la Justicia a finales de los 80, él y su mejor amigo Blue Beetle (Ted Kord, por aquel entonces) se dedicaban a hacer toda clase de payasadas y peripecias absurdas, lo que les granjeó fama de bufones. Pese a esta imagen, nunca dejó de ser valiente, llegando a enfrentarse al architemido Doomsday durante la Muerte de Superman (con escaso éxito, todo sea dicho).
No obstante, durante el Siglo XXI, el mundo de Booster cambió radicalmente. Con la muerte de su hermana Michelle y de su amigo Blue Beetle, y con su heroica participación en catástrofes como la “Crisis Infinita” y “El 52”, Booster demostró ante sus lectores de qué pasta está hecho. La pasta de la que están hechos los verdaderos héroes. No obstante, todo el mundo a su alrededor piensa lo contrario.
Entra en escena el reconocido escritor Geoff Johns. Juntando al héroe dorado con Rip Hunter, famoso viajero en el tiempo de DC, Booster se convierte en guardián del tiempo en DC. Cualquier villano que trate de alterar el curso de la historia usando los viajes en el tiempo tendrá que vérselas con Booster Gold. Es una tarea dura y pesada. Y lo peor para  Booster es que, de cara afuera, ha de mantener su imagen de superhéroe de pacotilla, impidiendo así que ningún supervillano sospeche de su verdadera misión. En otras palabras, la quintaesencia del sacrificio personal.
Con el complicado y polémico reinicio de DC conocido como El Nuevo 52, la situación de Michael John Carter resulta poco clara, pero todos esperamos lo mejor para el héroe dorado.

Booster Gold, pese a no ser especialmente conocido fuera del mundo del comic, ha hecho varias expediciones a la pequeña y gran pantalla, obteniendo un pellizco de la gloria y fama que siempre anheló y que, francamente, merece. Hizo cameo en Smallville (junto con el Blue Beelte Jaime Reyes), y también en las series animadas de Liga de la Justicia Ilimitada y El Intrépido Batman. Se cree que aparecerá también en la serie de Flash y, lo más curioso de todo es que, en la última película de Superman, El Hombre de Acero (Zack Snyder, 2013), hay un elemento que sugiere la futura presencia de Gold: durante la pelea final contra el General Zod, se ve brevemente el cartel de “Blaze Comics”, una editorial ficticia que originalmente publicaba comics de Booster Gold en el universo DC. Aunque dudo que Booster Gold vaya a tener película propia, me haría gracia ver un cameo suyo en las futuras películas de DC. ¿No sería acaso tremendo?