jueves, 17 de marzo de 2016

CRITICA: FUEGO Y HIELO

¡Por una vez, una portada que no engaña con respecto a su contenido!
Fuego y Hielo es una película animada de fantasía heroica del director de culto Ralph Bakshi, creada en 1983 con la colaboración del famoso ilustrador Frank Frazetta (quien, junto con Boris Vallejo, define la estética de la fantasía de Espada y Brujería), y guiones de Gerry Conway y Roy Thomas (famosos por escribir comics de Conan el Bárbaro). ¿Que qué es eso de Espada y Brujería?  Pues es un tipo de fantasía heroica en el que prevalecen héroes musculosos, hechiceros malignos, damiselas con muy poca ropa, junglas y ruinas de civilizaciones desaparecidas. Como monarca indiscutible de este subgénero se alza Conan el Bárbaro aunque, ocasionalmente, otros también tienen oportunidad de brillar con luz propia. Un elemento característico de Fuego y Hielo es que fue rodada casi por completo con rotoscopia, un mecanismo de animación en el cual se emplea metraje con actores reales como patrón para la propia animación. La rotoscopia es un elemento prevalente en toda la película, determinando sobremanera su interés estético.

Larn, el “protagonista”, a falta de una palabra mejor.

¿Pero de que va Fuego y Hielo? Pues ALERTA DE SPOILERS. La bruja Juliana tiene un hijo llamado Nekron, al que entrena en las artes oscuras. Nekron crea un glaciar, habitado por una inmensa tribu de trogloditas, que va empujando hacia el sur, expulsando a los habitantes de las planicies. Al sur del todo, un reino en un volcán es el objetivo final de Nekron. Mientras avanza el glaciar, un poblado es destruido, pero uno de sus habitantes, un guerrero llamado Larn, sobrevive y huye. Mientras, Juliana envía esbirros a secuestrar a Teegra, la curvilínea princesa del reino del volcán, para ofrecérsela a Nekron como futura esposa y reproductora (¡Qué considerada!).

La película es, básicamente, una persecución por la jungla que hay entre el Glaciar y el Volcán, en el que tanto los trogloditas por un lado, como Larn y su aliado, el chamán guerrero Lobo Oscuro por el otro, tratan de encontrar a la princesa, unos con la intención de entregarla a Nekron, los otros tratando de devolverla a su padre. La batalla final es un épico rescate en el que los héroes cargan contra el glaciar a lomos de pterodáctilos, una batalla de espada y hacha entre hechiceros y un conflicto entre las fuerzas de la naturaleza.
Los caballos son para nenazas. ¡Los hombres de verdad cabalgan pterodáctilos! 

El punto fuerte de la película es decididamente su aspecto. Con los suaves y melifluos movimientos de sus personajes (logrados gracias a la animación por rotoscopio), la violencia de los combates, en los que hachas destrozan esternones y espadas rasgan gargantas, y con los largos planos de Teegra desde ángulos muy interesantes, Fuego y Hielo es claramente una película para los ojos (y la libido) más que para el cerebro.
Uno de dichos ángulos. La cinematografía es…extraordinaria. 

Esto compensa casi por completo su escasa historia y sus contenidos algo más cuestionables. Un elemento de la fantasía heroica que por algún motivo más ha perdurado, y del que más deberíamos alejarnos como parte de nuestra evolución social, es el del conflicto entre “razas”, entre dos o más pueblos predestinados a odiarse mutuamente. Esto empeora con el hecho de que los trogloditas son llamados “subhumanos”. Resulta todavía más doloroso con la presencia de una segunda bruja, la cual tiene un hijo hibrido, el cual parece producto de la endogamia más que de la diversificación genética. El destino de ambas anomalías (una “xenófila” y un hibrido) es morir.
Trogloditas, subhumanos, orcos, neandertales…los esbirros de la peli.

                Otro defecto severo de la película es Larn, el héroe principal. Es bastante soso, con escasa personalidad y sin arco propio. Los verdaderos campeones de la película son Teegra y Lobo Oscuro, y en menor medida Nekron. El villano principal es simple, pero su uso de magia negra tiene un aura antinatural que compensa su falta de individualidad.

¿Qué tiene la fantasía contra los albinos? 

Por otra parte, Teegra, aparte de ser un gozo para la vista, tiene un pequeño arco de desarrollo: ella empieza la película quejándose de que son los hombres los que se llevan toda la gloria, mientras que ella tiene que quedarse en casa a estudiar (nunca le ves coger un libro) mas, lo largo de la película, demuestra tener algo más de astucia y tesón de lo que parece a simple vista (la justa para ser ella la que escape de determinadas situaciones). En términos de personalidad y presencia, Teegra es la estrella de la película.

¿Qué? Estaba pensando en...no importa. 
¿Por dónde iba?

Lobo Oscuro, en cambio, produce una enorme impresión en la película. Aparece como un conocedor de la magia y como un guerrero de una ferocidad inaudita. Blandiendo su enorme hacha como si fuese un palito y abriéndose paso a través de los trogloditas como si se tratase de mantequilla, gruñendo y perforando la pantalla con su mirada, Lobo Oscuro se asemeja a un personaje en particular…en efecto, es Batman, pero en modo Conan el Bárbaro. Además, parece tener una relación especial con Juliana y Nekron y, aunque se pueda adivinar en que consiste, nunca se dice de manera explícita. En lo que se refiere a escenas de acción, Lobo Oscuro se lleva la palma.

“¿Qué quieres decir con que Batman nunca mata? ¡Ahora voy a ir a partirle la cabeza con mi hacha!”


Fuego y Hielo es una película entretenida y energética que le da al espectador exactamente lo que se propone: guerreros, monstruos, princesas y magos. Con una actuación de voz más eficaz que todas las caras raras de Arnold Schwartzenegger en Conan (y, no os lo perdáis, en ¡inglés americano!), y una historia sencilla y directa, esta película animada merece mucha la pena verla, al menos si te interesa ver tíos musculosos blandiendo espadas. 

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Je…sí, claro, tíos musculosos…

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